viernes, 23 de mayo de 2014

La Clásica

La cultura manda. Valores guían conductas, que se enraízan en la psique colectiva, creando un apego a lo “clásico” que es difícil de desarraigar. La racionalidad con la cual se gobierna y administra la cotidianidad, desde épocas ancestrales, se basa en relaciones de poder. Como  dice HCF Mansilla, el autoritarismo es una característica ineludible de la sociedad boliviana.  

La estratificación social ha ido cobrando diferentes matices. La dicotomía “nobleza Inca- hatunruna”, “hacendado-pongo” y “empresario-trabajador”, se ha mantenido vigente y se expresa en la relación “gobernante-pueblo”.  En teoría es el pueblo quien gobierna. Que el poder radica en el pueblo es un principio de la democracia y de la dictadura del proletariado por igual. En la práctica, son unos cuantos los que se engolosinan con el poder, para luego justificar maquiavélicamente los privilegios que extraen de la copa del árbol; poderes que no todos pueden disfrutar.

Reducir la racionalidad de una sociedad a relaciones de poder puede llevar a analogías peligrosas. Un extremo sería justificar el sometimiento del hombre por la mujer, bajo el argumento que es justo revertir las injusticias de miles de años de un sistema patriarcal. La mujer, después de todo, es quien reproduce la vida, factor primordial para la creación de riqueza y supervivencia de la especie. Bajo la lógica del poder, estaría justificado si la mujer ahora aplicase idéntico autoritarismo al que fue sometida durante milenios.

Una bancada de la COB en el parlamento no es buena o mala idea en sí. Muchos factores determinarán si esta transformación de un instrumento de la clase trabajadora (en su conjunto), a un brazo partidario permite imprimir mayor racionalidad a las decisiones del gobierno, que afectan a todos. Esa racionalidad, por ejemplo, se expresa en la renuncia a un alza de sueldo de los mineros de Huanuni, quienes entrevén los riesgos en el mediano plazo de un dogmatismo a la hora de una reivindicación salarial.

Petróleos Mexicanos atraviesa otra transformación. El sindicato de PEMEX vera su influencia reducida en algunas de la decisiones. Los líderes sindicales de PEMEX también perderán sus jugosos privilegios. La promesa del partido que instituyó la primera revolución proletaria del continente  -el PRI – es que la reforma energética creará 2 millones de nuevos empleos. Valdría la pena observar la implementación de su reforma energética y contrastarla con los resultados de PETROBRAS, una empresa que de no ser pública estaría en la bancarrota.

La lógica del PRI es que de nada vale tener un tesoro enterrado, si no se cuenta con el “know-how” e inversión para crear riqueza en la mesa de los trabajadores. La disyuntiva no es ajena a nuestra realidad y la solución no pasa por relaciones de poder; pasa por la racionalidad que emana de un intercambio dialectico de ideas y contrapropuestas.

El poder también manda. Con el mapa electoral que pretende imponer el Tribunal Supremo Electoral es posible que la representación del “pueblo” sea definida antojadizamente, mediante una manipulación de las circunscripciones uninominales. Las relaciones de poder a veces pueden ser definidas mediante maniobras administrativas. Estamos muy lejos de una democracia ideal (y más cerca a una dictadura del prelado partidista). Ese no es el punto.

El punto es que las decisiones que conducen a una mayor productividad no deberían correr por las venas de deslegitimización de la propuesta del otro. El autoritarismo boliviano, lamentablemente, conduce a corroer el dialogo, a truncar la dialéctica de “propuesta-contrapropuesta”, bajo la lógica que si eres oposición eres un traidor a la patria; si eres un ciudadano que se gana la vida con su trabajo, eres un peón que ofende al hacendado. La lógica se reproduce en gobernante y empresario por igual.


La racionalidad que conduce al desarrollo y productividad implica un intercambio de ideas. Cuando aprendamos a negociar los obstáculos a la productividad y creación de empleos, bajo una lógica diferente a la de “relaciones de poder”, ese día será música para mis oídos. 

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