miércoles, 12 de febrero de 2014

Proceso de Cambio Climático


La hueste de empresarios paceños que migran a Santa Cruz es bastante más nutrida que la que llegó de esa región a La Paz. Pocos empresarios cruceños hacen de La Paz su nuevo hogar. Tal vez se deba a que prefieren climas más benignos o a que el clima de negocios en La Paz no es muy amistoso hacia los de estirpe ambiciosa, sin importar la proveniencia del mercenario del capital. Hay sanas excepciones, pero mientras no tengamos evidencia empírica tan sólo podemos especular.


Precisamente, para evitar la especulación, en Venezuela se implementan medidas draconianas diseñadas para revertir la espiral inflacionaria en la cual cae su economía. Con firmeza y convicción estatista/revolucionaria, el presidente Maduro declaró que en Venezuela se impondría "un nuevo orden económico para invertir las divisas de nuestra patria en el desarrollo socioeconómico y en el crecimiento de la economía real”.

Ahora se desdoblarán los dólares que provienen de las exportaciones de petróleo para evitar que los empresarios adquieran dólares del Estado a un precio por debajo del mercado, para luego jugar inescrupulosamente a la oferta y la demanda.

Otra nación que debe lidiar con los cambios climáticos en su economía es Argentina, también víctima de la racionalidad corrupta de aquellos que primero velan por su propia economía. Nuestros vecinos se ven obligados a devaluar su moneda como única opción para frenar una crisis en deterioro.

Y mientras economistas, politólogos y toda estirpe de pensadores bien intencionados intentan encontrar justificaciones y soluciones para salir del atolladero, existe una certeza: en 2014 tendremos evidencia empírica irrefutable de los alcances del modelo socialista del siglo XXI para salir de una crisis fiscal.

En contraste con las lluvias que arremeten contra el continente debido al cambio de clima, el cambio de clima de negocios resulta en una sequía de inversión directa de capitales extranjeros. Si bien la supuesta autosuficiencia de nuestra economía se vende como un gran logro revolucionario, necesitamos más empresarios que paguen impuestos, contraten trabajadores y compren insumos necesarios en un proceso productivo. Aquellos empresarios que asumen la carga fiscal con la que se pagan nuevos puestos de trabajo creados por la burocracia estatal están al límite de su capacidad de esgrimir recursos.


En ese sentido, se discute una Ley de Inversiones que habrá de dictar el futuro clima de negocios que tendrá nuestro país. Por el momento, la retórica oficial y algunas prácticas políticas han cambiado el clima de negocios en Bolivia en uno inestable. Esta ambigüedad contrasta con la estabilidad político-institucional del modelo que impresiona incluso a sus críticos más neoliberales. La pregunta que los capitalistas se harán al decidir invertir en un clima lleno de sorpresas es si seguiremos recetas estatistas, que pocos resultados han traído a Argentina y Venezuela, o si mantenemos un curso equilibrado que evite extremos climáticos.

En unos meses los ojos del mundo estarán sobre nuestra economía, cortesía de G-77 más China. La retórica oficialista, con seguridad, habrá de arremeter contra los extremos ocasionados por el cambio climático.

Esperemos que el discurso no caiga en contradicciones a la hora de crear para nuestra economía idéntica imprevisibilidad y extremos en el clima para la inversión. Pero si Venezuela y Argentina pueden solventar su tormenta inflacionaria sin necesidad de cambiar su clima de negocios, entonces no tendríamos razón para preocuparnos del clima que creamos con leyes bien intencionadas. El año 2014 nos lo dirá.

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