lunes, 23 de febrero de 2009
Sui “Si” Dio
Narrativa no es lo mismo que estrategia. La primera señala la dirección; la segunda define el camino. La narrativa responde, por ejemplo, “¿qué vamos a hacer con nuestro poder?”. Con una nueva narrativa, Obama debe enfrentar varias crisis. En cuanto a la economía, Obama reitera que su pueblo “lo puede todo”. En cuanto a la guerra en Irak, la narrativa es que la guerra fue para liberar al mundo de la tiranía de Saddam Hussein. En el primer caso es una arenga ya conocida. En el segundo, la diferencia no es sutil. Se suponía que el objetivo eran las armas de destrucción masiva. Parece que dorar la píldora es narrativa necesaria cuando la medicina sigue siendo amarga.
No es sido fácil construir una narrativa que – como dice Obama – ayude redirigir la gigantesca estructura del Estado hacia un puerto diferente. Más que ser precisa, la narrativa debe ser capaz de dirigir nuestra energía en alguna dirección. El poder del pueblo norteamericano será utilizado por Obama para estimular la economía mediante la inversión pública en programas sociales. Crear en Irak otro vacío de poder sacando las tropas invasoras mañana sería irresponsable. Espero que incluso los fanáticos sofistas puedan aceptarlo. La nave del Estado no es una bicicleta; necesita tiempo para girar a la izquierda, en EE.UU o en Irak.
Somos diferentes. La tensión entre nuestras diferencias permite un contrapeso sin el cual no es posible el equilibrio. Es bueno tener diferencias. La naturaleza ha demostrado que en proceso evolutivo es prudente tener más de una alternativa, sea biológica o ideológica. Las circunstancias siempre cambian, por lo que se necesitarán diferentes herramientas, dependiendo de lo que la circunstancia dicta. Pero por virulentas las criticas y profundas las diferencias ideológicas, la oposición respeta la investidura del poder del pueblo que ha sido conferido al Presidente Obama. Claro que Obama no pretende someter al Poder Judicial, utilizar tropas para imponer la presencia del Estado en Alaska, o embargar en odio al pueblo norteamericano.
El tercer mileno puede ser uno de esperanza; de un cambio que brinde la oportunidad de construir una mejor Bolivia. Pero la narrativa pretende convencer al pueblo que, lejos de haber salido vencedor, está a punto de ser vencido. Una vocifera minoría sigue atizando el miedo y paranoia colectiva. En EE.UU. la narrativa de la derecha es que Obama es un socialista que prepara el camino para el anti-Cristo (Tim Lahaye). En Bolivia, en lugar de construir una narrativa con lo mucho que en nuestra convivencia democrática ha funcionado, la izquierda y derecha insisten en contestar “quiénes somos” con un rotundo, “¡victimas del poder!”. Ningún extremista teme se siga sembrando semillas de una mayor polarización. Una narrativa que nos convierte en derrotados tal vez mejor avanza su agenda personal. Pero una nación repleta de extremistas que invariablemente bloquean toda energía no es narrativa sui genesis; es estrategia sui caedere.
Flavio
viernes, 6 de febrero de 2009
Por Ahora
En contraste a herejes quemados en la hoguera y etnias reducidas a esclavitud bajo normas aymaras y europeas del siglo XV, la nueva Constitución es una obra de gran moderación y sabiduría. Nuestro nuevo marco jurídico no será el mejor para construir autopistas de varios carriles, que velozmente desplacen productos de Yungas y el Chapare al oriente boliviano. Pero es el resultado de un proceso democrático. Son demasiados rojos en el camino, pero en palabras del Hugo Chávez, habrá que detener el paso, “por ahora”.
Las actuales extravagancias jurídicas no permitirán que las baterías en coches eléctricos del futuro sean cargadas por litio boliviano. En su lugar, el arcoíris con el que se pretende regular el tránsito de nuestra endeble economía ha de convertir al Salar de Uyuni en mercado predilecto para el turismo especializado en belleza natural y artefactos medievales. Es mejor que el gas y el litio queden enterrados, que hablar de inversión privada. Esa es la voluntad de los que mandan. Por ahora.
Un afroamericano elegido presidente de EE.UU. en 1950 hubiese creado una nación muy diferente a la que ahora ayudará a construir Obama. En lugar de imaginarnos lo que hubiese sido, sugiero crear condiciones para lo que pronto será. Empecemos por evitar tomar personalmente la constitución que ha elegido un pueblo con capacidad de leer lo básico y letrado sobre todo en el dolor de la discriminación. Tocar incesantemente la bocina y vociferar insultos no ha de lograr se mueva la inepta vaca sagrada del estatismo que todos hemos contribuido a crear. Tan solo logrará se siga empecinando.
La post alfabetización es gran avance. La siguiente generación será tanto más instruida y sofisticada. Los letrados de mañana entenderán que debe premiarse una buena gestión pública, no la etnia del que gobierna. La siguiente generación ha de premiar el éxito, en lugar de la consigna política. Bolivianos del futuro necesitarán liberarse del yugo de un estado paternalista, porque se darán cuenta que sofoca su iniciativa. Bolivianos aun en el vientre han de demandar premiar la ética del trabajo y eficiencia, en vez de la corrupta angurria política. Pero en lugar de premiar el honor, se premia la capacidad de manipular el dolor ajeno. Por ahora.
Un político profesional debe acumular cada gramo de poder posible, incluso victimizando al 40% que sufrió una clarísima derrota electoral. No hay botín político en darle el paso al “genial” proyecto constitucional, incluso cuando los políticos saben que el incongruente ovillo seguirá enredando la mediocre gestión actual. ¡Dejen que flameen los nuevos semáforos! De lo contrario, el oficialismo ha de justificar el enredo y pobre desempeño de sus señales mezcladas con el pretexto de racismo y conspiración. Bloquear permite hacer usufructo de la frustración; pero también brinda excusas para el fracaso en avanzar nuestro país. Ninguna reflexión ayudará a mover la agenda cortoplacista de políticos que se benefician de la mutua intransigencia. Pero a quien me dirijo es a la siguiente generación; mocosos que tampoco entienden el nuevo paradigma de la cooperación. Por ahora.
Flavio Rodrigo
sábado, 17 de enero de 2009
®evoluci♀n
El último gran mercenario de una batalla medieval se despidió con las siguientes palabras: “Asesinar inocentes para avanzar una ideología está mal todo el tiempo, en todo lugar”. Sugiero que expandir la democracia en nombre de la seguridad nacional norteamericana es una “ideología”. A su vez, utilizar fuerza militar para imponer libertad en Irak ha resultado en la muerte de inocentes. Con sutilezas semánticas y una movible interpretación legal de lo que representa “tortura”, el campo ideológico del ex -Presidente Bush pretenden exonerarlo de sangre estúpidamente derramada. Tal vez George W. Bush jamás tenga entre las manos el bastón de mando; pero su ignorante visión del “bien y el mal” continuará gobernando nuestra conducta.
Llegó a su fin una era contaminada por el cerebro menos privilegiado que desde la Casa Blanca haya gobernado. Nos engañamos, sin embargo, al suponer que el mundo ha cambiado mágicamente con su partida; o que nuestro cerebro procesa la información de manera diferente de aquel a quien con vil desprecio despedimos. La epidemia del narcisismo post-moderno nos conduce a la ilusión que nuestro cerebro no tiene nada en común con el cerebro de Bush. ¡Ya es hora que se vaya! Me refiero a una lógica reduccionista, que simplifica la realidad en polos opuestos, antagonistas y eternamente irreconciliables.
Es precisamente esta lógica lineal que en tierra de Jesús conduce a los bandos de una ancestral pugna empecinarse por eliminar al otro. Si el vecino encarna la maldad, lo lógico es intentar erradicarlo. Esta lógica lineal no es producto de la burguesía, capitalismo o moral judeocristiana occidental. Es una manera incompleta de procesar la información que – en el proceso evolutivo de la consciencia – ha favorecido al cerebro izquierdo, creando una escala de valores “masculina”. En la lógica lineal predomina el ímpetu de proteger a los nuestros, erradicar peligros y acumular armas que ayuden a enfrentar crisis, entre ellas el dinero.
La supremacía de la lógica lineal no ha impedido un proceso dialectico que permite a la civilización compartir valores. Simplemente ha hecho más tortuoso el camino. A pesar de esta limitación cognitiva, hoy tenemos en común muchísimo más que lo que jamás tuvieron civilizaciones enemigas de nuestros antepasados. El proceso continúa y ha de requerir de mayor síntesis dialéctica, fusión y libre interacción entre diferentes ideas sobre cómo perfeccionar nuestra convivencia.
El proceso de integración continuará, no sin antes caer en actitudes deleznables, como la de los medios de comunicación que “ofendieron, provocaron y humillaron” a George W. Bush. La crítica suele ser ruda. Pero es gracias al permanente cuestionamiento de la lógica con la cual pretendió hacer el bien para su pueblo y expandir la “gracia” divina de la libertad, que el mudo entero ha aprendido una valiosa lección: para enfrentar cualquier crisis debemos trascender el limitado fundamentalismo ideológico, para utilizar todas las herramientas disponibles.
Integrar la perspectiva “femenina” del cerebro derecho ayudará a procesar información de una manera más compleja. Para ello debemos aprender a escuchar mejor y sentir compasión por nuestros detractores. Es con compasión hacia su malvada ignorancia que me despido de la era de Bush, para dar la bienvenida a una nueva era de diálogo, tolerancia y reflexión orientada a reconciliar aparentes contradicciones. Es con compasión hacia mi propia inclinación a compartir con ironía únicamente aquello que puedo comprender, que acepto mis múltiples limitaciones. Es con compasión que intentaré entender la juvenil mentalidad con la que – en nombre de una “justa” discriminación –abusan de un bastón de mando que pertenece a todos por igual.
Flavio Machicado Teran
domingo, 11 de enero de 2009
Incorpóreo
Por perfectas las palabras que Moisés bajó del monte, lo difícil ha resultado ser que esas palabras cambien nuestra conducta. Incluso palabras talladas por Dios no han logrado transformar nuestra propia mezquindad. Lo que se pierde en la actual intransigente pugna por el poder, es que lo importante no es la voluntad que queda plasmada en un papel, sino el delicado balance entre definir derechos, establecer un marco normativo para el buen gobierno y nuestra capacidad de adaptación. En su capacidad de permitir flexibilidad para enfrentar circunstancias inimaginables es que las palabras sirven para desarrollar soluciones prácticas. Su servicio al ser humano no radica en quimeras hilvanadas con la mejor intención.
Las actitudes reflejan valores, ideales y códigos culturales que se transfieren sin necesidad de leer una sola letra. Mi padre escribe sobre actitudes que gobernaron en Bolivia entre 1952 y 1989. Otras actitudes datan de nuestro pasado primitivo, cuando las “ideas” de la tribu se protegían derramando sangre. Ahora las ideas impregnan cerebros a miles de kilómetros de distancia, sin necesidad de enviar misioneros o un ejército invasor. En la China, por ejemplo, cientos de millones de individuos entienden el beneficio del libre mercado. En el futuro cercano, las actitudes y valores seguirán cambiando en la China, según lo dicte la circunstancia. Las palabras, por ende, deben dibujar un mapa de navegación, no definir una sola nave, o un solo destino. El libre mercado, políticas fiscales e intervención en el mercado son herramientas, no verdades absolutas.
Las palabras aquí plasmadas no son sobre el referéndum o la nueva Constitución. Este escrito es sobre la capacidad de adaptar nuestra conducta a las crisis y problemas que rigen el momento. La adaptación requiere abandonar la idolatría que conduce a personificar nuestras herramientas en simples mortales. La izquierda norteamericana, por ejemplo, se rasga las vestiduras porque Obama piensa sostener la política tributaria de “Bush”. La derecha porque los principios “fundamentales” de Jefferson y Madison han sido vulnerados por el imperativo actual de intervenir en el mercado. ¡Son herramientas! Pero preferimos odiarlas o amarlas, como si fueran de carne y hueso.
Árabes e israelitas se deshumanizan mutuamente por una controversia sobre cuya palabra es superior. En lugar de herramientas para resolver crisis cada vez más profundas, las palabras se convirtieron en ídolos inamovibles. Enceguecidos por el dolor de sangre derramada, no podemos reconocer que “allá” tambien se conducen políticas de Estado atizando la inmolación de su propio pueblo en nombre de una extremista agenda religiosa, pero orar en un acto político “aquí” nos escandaliza. Dios no debería ser parte de la agenda política ni aquí ni allá. Pero como únicamente vemos inconsistencias consistentes con nuestros prejuicios, jamás podremos reconocer que las lindas plegarias que se pretende plasmar en un papel serán tan solo objetos de fe. En la doctrina de la carne no existen palabras que nos libere de nuestra mezquina ignorancia. Lo que reina aquí y allá no son palabras; aquí en la tierra el prejuicio de la piel es rey.
Flavio Machicado Teran
martes, 6 de enero de 2009
Transformación para Principiantes
Incluso millones de años de perfeccionamiento no logran que la jauría de lobos más efectiva que jamás haya pisado la tierra sea más hermosa que el clan más mediocre de toda la humanidad. Por crueles que hayan sido los humanos, amaron a los suyos con un don que los lobos no saben reflejar. Nuestra profunda ignorancia e incomprensión de las leyes de Dios - mecanismos que utiliza la naturaleza para reproducir hermosos cachorritos – tal vez hace que la convivencia entre seres humanos sea mediocre. Nuestra incapacidad de reconocer que Dios se manifiesta incluso en los instintos que forjan nuestro tribalismo, no desmerita el hecho que somos animales con una consciencia superior a la del lobo. Inclusive nuestra ignorancia refleja un don humano, tan humano. El lobo jamás se dará por enterado de sus deficiencias sociales o cognitivas.
Dios no hace las cosas caprichosamente. Su creación ha sido agraciada con la capacidad de adaptación a las condiciones físicas que gobiernan la superestructura. Karl Marx observó esta relación dialéctica entre la manifestación cultural y los mecanismos utilizados para reproducir la vida. Su observación, sin embargo, también fue incompleta. Los avances en la biología permiten entrever que incluso las especies – y no únicamente el ser humano – se organizan según las condiciones materiales que rigen la supervivencia colectiva. Si en Darwin podemos encontrar las leyes de Dios, y en Marx podemos encontrar la dialéctica materialista de Darwin, no debería ser imposible encontrar en nuestro primer dignatario un potencial estadista de talla mundial. Por lo menos no debería ser excusa para dejar de ayudarlo a convertirse en uno.
La premisa que aquí interesa no es tanto que todos los mecanismos que utiliza la creación para perfeccionar la manifestación divina de vida se integran y complementan en un manto biológico hilvanado por leyes que aun no logramos completamente comprender. La premisa importante es que tendremos a Evo para rato, y que lo único peor a perder su liderazgo será no saber aportar a su lenta evolución. Nuestra capacidad de adaptarnos a las nuevas reglas de juego, de descubrir los mejores mecanismos para amamantar el cachorro de democracia tendrá que ser perfeccionada. Si Dios nos ha arrojado un limón de hombre, es menester de esta jauría aprender hacer limonada.
El tribalismo es una herramienta tremendamente útil en el arsenal de mecanismos sociales que reproducen la vida. Gracias al tribalismo los seres humanos se solidarizan, creando una cadena de hermandad incluso con aquellos que no comparten su mismo código genético. Lo importante es extender los dones de este primitivo sentimiento - o instinto - a toda una nación. Lo importante es perfeccionar el tribalismo, aceptándolo, transformándolo, haciéndolo más tolerante e incluyente. En la base de nuestra organización social, la solidaridad y empatía hacia aquellos que comparten una misma bandera, infraestructura y destino es un secreto a gritos, base del éxito de grandes naciones. Lamentablemente el tribalismo primitivo –instinto que busca excluir a los que pecan de pertenecer a grupos humanos diferentes – fue utilizado en Bolivia para someter al pueblo y apoderarse de la riqueza de la nación. La culpa no es de la herramienta, sino del egoísmo con el cual se pretendió pasar por patriotismo un instinto tribal.
El clan de bolivianos es infinitamente más complejo y hermoso que cualquier jauría de lobos. Ello no es garantía que nuestro instinto no se manifieste en su dimensión animal. Los instintos hoy se apoderan del discurso y agenda política, haciendo tanto más fácil acusar al otro de aquello que carcome nuestras propias entrañas. Nos llenamos la boca de acusaciones y condenas al odio y resentimiento tribal con el cual se pretende encaminar a nuestros hijos. Pero incluso el odio y resentimiento son herramientas que utiliza la creación para perfeccionar nuestra convivencia. En el caso boliviano, son advertencias a nunca más obrar con el mismo desprecio hacia el prójimo con el cual nos habíamos acostumbrado a actuar. Si existe hoy resentimiento, es porque la clase gobernante actuó con idéntica arrogancia y racismo. No aceptar responsabilidad puede ser humano, tan humano, pero no es una buena estrategia política o existencial. Resignarse a la arremetida del frankenstein de nuestra propia creación es también manifestar mediocridad y atentar contra las leyes naturales de adaptación, perfeccionamiento y evolución. Aceptar y reconocer nuestro primitivo tribalismo ha de permitir construir sobre ese más básico instinto condiciones de convivencia que superen en efectividad la actual ley de la selva.
Una clarísima oportunidad de avanzar una identidad boliviana más compleja nos la ofrece nuestro mortal enemigo: Chile. El 2009 se cumplen 130 años de nuestra mediterraneidad. El acercamiento político y económico con el gobierno de Bachelet tal vez sea producto de circunstancias que pesan más sobre los caprichos personales, que sobre una estrategia racional. Tal vez juegos geopolíticos hacen que nuestra vieja estrategia de atizar el sentimiento de victimas, manipulando un tribal odio y resentimiento hacia el usurpador del Pacífico, sea momentáneamente una estrategia políticamente incomoda. Tal vez el odio y resentimiento vuelvan a ser atizado en caso que el próximo gobierno chileno deje de ser afín a la ideología que actualmente impera, o si el próximo presidente chileno no inspira el mismo cariño con la cual la presidenta Bachelet ha embrujado a todo un pueblo. No importa. Sea por el embrujo del amor, o por la fría racionalidad de un destino compartido, lo que importa es que existe la posibilidad de acercar a nuestros pueblos, para así permitir que nuestros hijos se beneficien de un acercamiento político, comercial y cultural entre naciones vecinas.
El patriotismo es el tribalismo mayor, sentimiento frecuentemente manipulado para doblegar la voluntad de las masas, en lugar de avanzar amor por nuestro prójimo, o el bien de la nación. En Chile se llenaron la boca de patriotismo para callar por siempre a líderes caídos un 11 de septiembre. En EE.UU se prepararon esa misma fecha para vengar sus torres caídas. El patriotismo, al igual que el tribalismo, muchas veces es solo excusa para obrar impunemente con ignorante malicia. Hacer lo correcto es un patriotismo de menor grado, un acto que inspira a quienes se benefician del don de la cooperación. La tentación el 2009 será impugnar las motivaciones, resaltar las inconsistencias y señalar las múltiples contradicciones de nuestro acercamiento al pueblo chileno. Crear condiciones para - en nombre de un mutuo beneficio y apertura comercial con un socio que nunca fuimos capaces de aceptar - abandonar nuestro primitivo tribalismo, será un avance para todos los bolivianos. Si no fuimos capaces de reconocer en Chile un aliado en esta brutal guerra contra el subdesarrollo, el 2009 tendremos una oportunidad más de perfeccionar nuestras deficiencias y evolucionar nuestra organización social.
Si en el proceso de crear sinergias básicas con nuestro vecino del sur nuestro primer mandatario aprende a ser un mejor presidente, debemos reforzar positivamente aquellas conductas que funcionan. De lo contrario, seguiremos reproduciendo un método que ha demostrado ser un gran fracaso: cooperar únicamente cuando nos conviene, y únicamente con aquellos que forman parte del inmediato clan. Si el presidente Morales es aquel elegido para sentar el precedente histórico de abrir mercados para Bolivia, merecerá el apoyo de todos que entienden el beneficio de la integración e intercambio comercial. Incluso lobos, fieros y faltos de misericordia hacia sus presas, entienden los dones de la cooperación. Los que debemos dejar el tribalismo primitivo, para transformar nuestra mezquina tendencia de apoyar únicamente la causa de nuestro partido, somos todos.
Flavio Machicado Teran
miércoles, 24 de diciembre de 2008
Neo Evo
Celebro su contribución a la auto-estima de toda una generación. Los racistas solían pasear abiertamente su ignorancia, envenenando impunemente las aguas de las que beben hoy sus hijos. Ahora se ven obligados a utilizar argumentos y proponer alternativas cuando critican la ignorancia de los demás; una ignorancia que no respeta edad, educación o condición social. Ignorantes también resultaron ser aquellos que en universidades norteamericanas aprendieron avergonzarse de ser bolivianos. Gracias a que el racismo ha sido desenmascarado, hemos descubierto que los ignorantes vienen de todo tamaño, ideología y color.
Juzgar a toda una nación por las políticas de sus antepasados, es ignorar que son seres de carne y hueso los que hacen las políticas, implementan estrategias y obedecen (o no) al derecho internacional. Celebro, por lo tanto, la madurez con la cual el presidente Morales ha desarrollado una relación respetuosa con nuestro enemigo mortal al sur del Sajama. Es muy fácil condenar - retroactivamente - a todos los hijos de los usurpadores del guano. Lo difícil es crear condiciones de intercambio comercial y cultural que beneficie a todos. Seguimos sin salida al mar. Ello, sin embargo, no ha impedido una actitud madura y pragmática, en búsqueda de lazos políticos, sociales y comerciales que beneficien en un futuro cercano a dos hijas de la gran cordillera de los Andes. Estamos dejando de ser victimas, para crear condiciones de desarrollo. ¡Bravo!
A diferencia de beatos enriquecidos por negociados y privilegios del poder, que con dar dadivas unas cuantas veces creen auto-reivindicarse con los pobres, Evo decidió vivir con lo necesario y dignidad. Esos mismos miserables desprecian la convicción ecologista de “mediocres” que rehúsan invertir toda su energía en mal acumular tesoros aquí en la tierra. Es por ende reconfortante que nuestro primer dignatario prefiera trabajar por el bienestar de todos los bolivianos, en lugar de acumular objetos inanimados. Reconfortante también es comprobar que se ha rodeado de individuos intachables como él. Prueba de cuan “probos” son todos y cada uno de los militantes del MAS es que se dan el lujo de designar como Contralor a un lobo para cuidar las ovejas. Un Herbas ahora será quien fumigue las malas hierbas, todas y cada una de ellas servidores públicos durante administraciones pasadas.
El tercer milenio trajo a Bolivia una nueva era. En medio de grandes desaciertos, importantes pasos se han dado, en particular para eliminar el analfabetismo. El saber leer, sin embargo, no es garantía que superemos colectivamente nuestra brutal ignorancia, arma favorita de sometimiento popular. Los desaciertos del imperio norteamericano demuestran que – por mucha inteligencia colectiva y sofisticada su capacidad de procesar la información - si el aparato cognitivo es alimentado por basura, el resultado será pura basura. Ese fue el caso durante la gestión de Dick Cheney – hombre culto – quien rodeó a su presidente Bush de arrogantes soldados de una verdad absoluta. El concepto - GIGO - siglas en inglés de “Basura Entra, Basura Sale”, permite entrever que no se trata únicamente de manipular la información, sino que hay que saber idóneamente procesarla. En Bolivia estamos aprendiendo lentamente la lección; una factura (perdón, quise decir “experiencia”) histórica que todos juntos tendremos que aprender a celebrar.
jueves, 18 de diciembre de 2008
Zarpazos Relativos
Que todo un rey de España se haya dejado vencer por el impulso plebeyo de mandar alguien a callar es consuelo de tontos para mi impetuosidad. Mucho más temperado, el presidente de Venezuela luego vertió su saña contra la periodista Patricia Junot, acusándola de descontextualizar, manipular, y ser lacaya “tarifada” de CNN. El periodista Raphael Ramírez acaba de experimentar similar solicitud de callar. En contraste con Junot, el periodista de La Prensa no tuvo siquiera derecho a réplica, haciendo más profunda su humillación pública. Hay que encomendarle al presidente Chávez haber siquiera permitido a Junot expresar - en su defensa -unas cuantas palabras.
Supuestos crímenes del presidente Saddam Hussein son ajenos a nuestras vidas, un hipotético genocidio que - al no haber sucedido en nuestro barrio - le confiere al entonces “soberano “iraquí derecho de mandar callar a muerte. Las mentiras por petróleo del “soberbio” presidente Bush, a su vez, deslegitima incluso la voluntad del parlamento iraquí de expresar su voz mayoritaria para que las tropas invasoras un ratito más se queden. El ciego y visceral desprecio que inspira aquel que con sus mentiras estrenó un nuevo capítulo de la tradición de intercambiar actos barbáricos entre suníes y chiitas, le hará casi imposible a muchos apreciar la ironía que hoy un periodista en Iraq se atreva a expresarse con tanta vehemencia y libertad, delante de su presidente, sin temer morir torturado. Cómplice de que se escape la ironía es el delirio de quienes quieren creer que las bombas suicidas jamás fueron detonadas por manos de iraquíes para matar a niños iraquíes en mercados, escuelas y hospitales.
Al igual que Irak, la actual tragedia griega es tan distante a nuestra realidad personal, que seguramente no sabemos con certeza si los “soberbios” son los que tomaron el canal de televisión del Estado en Grecia; o si la víctima es el primer “soberano “de la nación. En un acto temerario, aquellos que protestaban la muerte de un estudiante a manos de la policía griega, irrumpieron en los estudios de NET - el canal 7 de Grecia - interrumpiendo el discurso del Primer Ministro Costas Karamanlis con una pancarta transmitida en vivo a toda la nación: “Paren de ver, salgan a las calles”.
Una idéntica injuria hubiese costado en Rusia años de cárcel a los intrépidos protestantes. El Primer Ministro Vladimir Putin acaba de apoyar un proyecto de ley que permite declarar traidor a todo aquel se atreva criticar su gobierno, con una pena de hasta 20 años. Si esa misma ley fuese presentada por el presidente Bush, arrojaríamos más que zapatos. Pero como Putin es uno de los “nuestros”, seguramente le reservaremos el derecho de proteger al pueblo de aquellos que - con tantas preguntas - sólo buscan desestabilizar. Los zarpazos que arrojamos – después de todo - son relativos; y entre soberbia y soberanía yace la línea que divide a los que están de nuestro lado, y aquellos que tenemos que mandar a callar.
Flavio Machicado Teran