sábado, 31 de mayo de 2008

Gran Regalo

La voluntad de brindar a los nuestros lo mejor no siempre se refleja en el regalo que reciben en su día. Algunos salen del paso con un poco imaginativo regalo, otro regalan insípidas tarjetas, mientras que los demás aprovechan para - bajo efectos del alcohol – manifestar su gran amor. El padre podría brindar lo mejor actuando con mayor responsabilidad, y el hijo abandonando su destructiva rebeldía. Pero la estructura de poder en el “pilar de la sociedad” es inflexible, una rigidez que impide modifiquen su conducta los pelafustanes en ambos extremos del sartén.

Un padre desalmado sujeta a la familia por el mango y ningún argumento logrará inculcarle prudencia o sabiduría. Muchas familias sufren de disfuncionalidad y - en la comunidad internacional - Bolivia parece ser siempre la que acaba con un padre borracho de poder e hijos con un complejo de Edipo exacerbado.
En consecuencia, el pueblo boliviano ha manifestado gran desilusión hacia un sistema político que, bajo la bandera de un partido u otro, ha controlado con mayor mezquindad que desprendimiento el destino nacional. Los padres de la patria, memorables “líderes históricos”, han sido reemplazados por unos “patéticos líderes” de la implosión nacional.

En turno, la sociedad civil ha adquirido gran poder político, un poder que el MNR, UN, Podemos y MAS representan por default* (*una opción que es elegida ante la ausencia de alternativas). Si enterrado debajo escombros de un terremoto debo elegir entre beber mi propio orín o morir deshidratado, mi única opción será permitir que enfríe. El sistema político ha dejado de representar a las desafectadas masas, que ahora buscan identidad bajo banderas regionalistas, o ventilan su frustración mediante criminales actos de racismo.

No hay excusa para la vergonzosa humillación y ultraje al que fueron sometidos los campesinos en Chuquisaca. La histeria colectiva empezó en puertas de un estadio vacío - que irónicamente se llama “Patria” - un rio revuelto de borrachas turbas que el oficialismo pretende pintar como la expresión racional de una bien orquestada y calculada conspiración. Lo que ofusca la justificada indignación ante este despreciable acto racista es que - en esta crisis - la tripleta del vacío legal, vacío político, y vacío institucional es el verdadero enemigo; un vacío que no se llena simplemente confiriendo derechos, asfaltando avenidas, repartiendo dinero, o amenazas de fuego letal.

Bolivia está en una encrucijada y deberá elegir entre dos caminos, no entre tres o cuatro. Una de las opciones está muy bien defendida por el bloque bolivariano. La alternativa – descentralizar el Estado y construir una más dinámica y justa economía de mercado – no puede ser representada por tres o cuatro “salva patrias”. Para que el Referéndum Revocatorio ayude llenar el vacío, los patéticos líderes de la implosión (perdón, quise decir “oposición”) deberán hacerse un cachito a un lado, y permitir al pueblo expresar con unanimidad su otra visión y voluntad. Pero cuando lleguen las próximas elecciones, aún bajo los efectos del poder, seguramente intentarán seguir regalándonos puras mamadas.
Flavio Machicado Teran

domingo, 18 de mayo de 2008

Muertos del Voto

Polonia tuvo el mayor número de bajas (en proporción a su población) durante la guerra que empañó en sangre a todo un continente; muertos que los europeos mencionan sólo para celebrar el milagro de la reconciliación entre naciones otrora mortales enemigas. Al argumentar que - de jamás haberse desatado la Segunda Guerra Mundial - Polonia hoy tuviese 28 millones de ciudadanos adicionales y por ende merece un mayor número de votos dentro de la Unión Europea, el entonces primer ministro polaco Jaroslaw Kaczynnski rompió esta tradición.

Muchos de nuestros antepasados murieron debido a la llegada del imperio español. Sería triste que un partido político asuma que, de no haber perecido millones debido a las enfermedades y espada española, hoy contarían con la preferencia electoral de los descendientes de víctimas de la conquista. Yo vote por el MAS, y lo hice porque sentía un revolver político apuntado a mi cien amenazándome con encender un polvorín si salía elegido un k’ara. La crisis era tan profunda que el MAS jamás se dio la molestia de definir, explicar o convencer de la idoneidad de su proyecto político en siquiera un solo debate. Por fin entendemos su proyecto y - más que “autonomía” - los bolivianos queremos debatir sobre el modelo de desarrollo que mejor se adapta a un país con una tradición milenaria de intercambio comercial.

El gobierno de Kaczynski es un pie de página en Europa, y la comunidad ahora rememora casi con nostalgia cuando su viceministro de justicia Andrzej Duda le refregaba en la cara a su colega Lene Espersen estadísticas de abortos en Dinamarca. El estilo del gobierno de Kaczynski en la defensa de muertos propios y extraños hoy no pasa de lo anecdótico. La estrategia de “suma cero” de nuestros políticos – apropiada en un jugador de ajedrez – refleja un estilo un tanto más trágico.

Diseñar una constitución que permita la convivencia y sinergia entre abnegados siervos del Estado y cerdos capitalistas es posible, y las grandes mayorías hemos de salir beneficiados el día que manifestaciones nocivas del interés personal sean atenuadas con mayor racionalidad y altruismo, y un equilibrio entre ambición y solidaridad permita avanzar - a la vez – desarrollo e igualdad. La justicia social del socialismo y crecimiento de la economía de mercado no son incompatibles, y muchas naciones han logrado armonizar ambos objetivos en un sistema incluyente, flexible y dinámico. La vida, economía y política no es una partida de ajedrez, y no deben reducirse a un juego de “suma cero”.

La radicalización del gobierno y oposición no demuestra genuino interés en negociar, o siquiera voluntad de sostener un verdadero diálogo. Lo que demuestra es que la estrategia de ambos se reduce a no ceder espacios políticos. Y como no existe un proyecto que pueda llenar el actual vacío, los políticos han decidió patear el tablero al proyecto autonómico para “ver qué pasa”. Por ende, el único requisito que debe cumplir el nuevo “referéndum” es que permita a los más vivos aferrarse a su poder. En tanto la codicia política siga seduciendo a nuestros mediocres líderes apostar a que haya un vencedor y un vencido, seguirán avanzando la peor de todas las estrategias: que mañana sean los muertos quienes deban decidir.

Flavio Machicado Teran

martes, 6 de mayo de 2008

Agencia de la Beligerancia

El espacio a ser estratégicamente conquistado no está en las selvas colombianas o calles de Santa Cruz; se encuentra entre las paredes de su cabeza. Cual caballo de Troya y con virulenta efectividad las palabras penetran la mente, infectándola con miedos y esperanzas que conducen a entregar el alma, o a despreciar.Las palabras importan, y el Departamento de Estado de EE.UU. ha prohibido utilizar “jihad” para referirse a al-Qaeda, porque su connotación de una lucha por hacer el bien “brinda legitimidad religiosa a los terroristas”.

Agente es aquel de quien emana o resulta una acción, y las palabras son agentes en el sentido que incitan reacciones viscerales. Con palabras un imperio deslegitima grupos armados que asesinan en nombre de la justicia divina, y con palabras la prepotencia regional legitima a un grupo armado que secuestra y asesina supuestamente en nombre de la justicia social.
La palabra beligerante viene del latín bellum, que quiere decir guerra; y la palabra gērere, que quiere decir hacer. Beligerante, por ende, es aquel que hace la guerra. Al referirse a las FARC y al ELN, Chávez dijo: "Son verdaderos ejércitos que ocupan espacio en Colombia. Hay que darles reconocimiento como fuerzas insurgentes porque tienen un proyecto político, un proyecto bolivariano que aquí (en Venezuela) es respetado". Brindar a las FARC y ELN estatus de fuerzas beligerantes brindaría legitimidad a su proyecto político de hacer la guerra al pueblo colombiano.

El proyecto bolivariano se ve afectado por la voluntad de mitad del pueblo boliviano, que rehúsa someterse a un modelo que ha fracasado miserablemente en el mundo entero: el centralismo estatal. Pero en la mente siniestra de Chávez y Fidel, las FARC tienen derecho a asesinar y secuestrar a su pueblo, pero es ilegítimo que pueblo cruceño manifieste su voluntad en las urnas.
En Bolivia, la autora de Doctrina del Shock: El Auge del Capitalismo del Desastre - Naomi Klein - habló de una violación sistemática del lenguaje, y sugirió contrarrestar esta manipulación mediante una democracia más profunda y participativa. Inconsistente con su propia premisa, luego acusa al pueblo cruceño de participar en una consulta democrática porque “busca un sabotaje de las políticas de transformación y redistribución de la riqueza”.

Lacayo, fascista, separatista son palabras que han sido secuestradas por los portavoces de la nueva prepotencia regional para justificar su intervencionismo. En respuesta, algunos cruceños utilizan el espectro de una dictadura indigenista para atizar un despreciable racismo. Al permitir que las palabras nos confinen a reacciones emocionales, estamos cediendo el espacio en nuestra mente a consignas que avanzan miedo y resentimiento, saboteando una sana discusión del camino a la reconciliación.

El debate sobre la legalidad del referéndum y eventual autonomía, debe llevarse a cabo entre bolivianos. En lugar de dialogar, la inercia nos está llevando a intercambiar una agencia por otra; a la crisis de la CIA por el desastre de las FARC. Bajo la sombra del poder, los extremos preparan el terreno para la futura beligerancia en nuestro suelo. Y como han sido elegidos democráticamente, por lo menos uno de ellos se siente legitimado en leer la mente de quienes se abstuvieron de participar en el Referéndum, y de invitar extraños a que agencien nuestro shock.

Flavio Machicado Teran

martes, 29 de abril de 2008

Obama Dilema

En la campaña electoral por la presidencia de EE.UU., la derecha norteamericana tiene un favorito entre sus posibles contrincantes, y es el rival más débil. La lógica nos dice que – entre Clinton y Obama – el más débil es aquel que – desde la perspectiva de los Republicanos – sustenta las peores políticas y es el que está más equivocado. Es imposible que sus posiciones políticas sean idénticas, pero si fuese el caso, entonces el más débil sería aquel que está menos preparado para gobernar. El frio cálculo político ha llevado a algunos Republicanos a registrarse como Demócratas, para poder así votar por Hillary. A su vez, continúan inundando los medios con ataques a Obama que, de lograr su objetivo, conseguirán eliminar al más izquierdista y menos experimentado de los dos.

La justicia norteamericana tiene su propia versión de justicia comunitaria, y todo ciudadano puede ser llamado a participar en un tribunal de doce personas que debe escuchar evidencia, argumentos del fiscal y defensa, para entonces encontrar al acusado inocente o culpable. Otro ejemplo del deseo de imparcialidad del pueblo norteamericano es que la prensa se refiere a todo acusado de un crimen como el “supuesto” culpable. El deseo no libera a la cultura norteamericana de ser sometida a manipulaciones, pero por lo menos se jacta de su debido proceso, y hace un esfuerzo por analizar información relevante con objetividad. Tanto mayor el asombro que estas elecciones se hayan reducido a si Hillary mintió sobre el tipo de recepción que tuvo en el aeropuerto en Bosnia, o si Barak elige mal sus amistades, y su pastor peca de ser un extremista.

El debate sobre la dirección en la cual se ha de dirigir el próximo presidente de EE.UU. ha pasado a un segundo plano, y por el momento ello incrementa las posibilidades de éxito de John Mc Cain, candidato favorito de George W. Bush. El mundo entero esta rogando que una de las naciones con mayor capacidad de ayudar a salir de la crisis que enfrenta el planeta (y también de hacerle daño), elija en las urnas cambiar de rumbo y optar por un nuevo horizonte. Pero Clinton y Obama deben primero convencer a los de su propio partido.

Con la ayuda de la derecha, Clinton apabulla inmisericordiosamente a Obama con insípidas acusaciones que pretenden poner en duda su carácter. No dispuesta a caer sin antes pelear hasta el último minuto, ella dice ser el candidato más “elegible” de los dos, y en parte tiene razón. A la hora de votar por su próximo presidente, una persona de extrema izquierda ha de preferir a un candidato de centro por encima de uno de derecha. Lo mismo, sin embargo, no puede decirse de una persona de inclinación política de centro que - si debe elegir entre dos extremos - puede inclinarse hacia Mc Cain.

El argumento de Hillary es que las reglas del partido Demócrata están diseñadas para avanzar la agenda del partido – ganando elecciones - y no es un pacto suicida. Es decir, aunque Obama tenga un mayor número de delgados, existe un escenario en el cual la decisión final recaiga sobre los 796 superdelegados, que son libres de dar su voto obedeciendo únicamente al dictado de su conciencia. Debido a reglas que seguramente serán reevaluadas, ex -presidentes, senadores, miembros del Comité Nacional Demócrata, gobernadores y otras figuras destacadas del partido tienen derecho a votar por el candidato que mejor les parezca. Si Obama no consigue el número de delegados necesarios, los superdelegados pueden decidir que Hillary es la mejor candidata, incluso si tiene menos votos que su contrincante.

En las últimas cuatro elecciones California ha votado consistentemente por el candidato Demócrata, mientras que Texas ha optado siempre por un Republicano. La certeza en la inclinación política de esos dos estados contrasta con la fluctuación en Florida y Pennsylvania, los llamados estados “columpio” que deciden las elecciones norteamericanas. Hillary ha ganado estos estados columpio, y las encuestas muestran que grupos sociales imprescindibles para ganar las elecciones, como ser católicos y la clase trabajadora blanca, la prefieren sobre Barak.

No obstante, para que Hillary remonte la desventaja y obtenga un mayor número de delegados, tendría que recibir más del 60% de los votos en las 10 elecciones que quedan, lo cual es casi imposible. Su única esperanza, por ende, es convencer a su partido que ella es el candidato más fuerte, y para comprobarlo ha decidido retar a su contrincante a un debate mano-a-mano, sin moderadores, sólo los dos en el cuadrilátero. Obama sabe que tiene la ventaja, y que debatir con Hillary únicamente puede vulnerarla. Hillary aprovecha ese cálculo político para asediarlo, dejando entrever que tiene miedo perder el debate y demostrar que aun no está preparado para gobernar. Los ánimos se han caldeado, y la división interna preocupa a la izquierda norteamericana, debido al peligro que la convención nacional de agosto en Denver se convierta en el escenario de una guerra civil.

Gane quien gane entre Hillary y Barak, el candidato victorioso tendrá que postular su posición inequívocamente, con una claridad nunca antes utilizada para delinear el nuevo horizonte. La claridad y especificidad en la plataforma de la izquierda norteamericana responde al imperativo de convencer al pueblo, pero también al hecho que por primera vez en la historia de EE.UU. es posible hablar de mayor igualdad económica, una fracasada política exterior y equilibrio ecológico sin que la derecha fácilmente reduzca la plataforma Demócrata a un tipo de “socialismo”, una estrategia que ha utilizado exitosamente en el pasado para deslegitimar un cambio sustancial en dirección.

¿Obama de izquierda? ¿Izquierda de quien?, preguntarán nuestro radicales. Por supuesto que la cosmología política depende de la posición relativa, y para los fundamentalistas, Obama es un capitalista, y eso es todo lo que tenemos que comprender. La realidad siempre es más compleja, y el ex – congresista Republicano Bob Barr acusa al partido de Ronald Reagan de girar demasiado a la izquierda, abandonando el más importante principio conservador: el mejor gobierno es aquel que gobierna menos.

La tradición ideológica de Ronald Reagan se puede resumir en su postulado “El gobierno no es la solución a nuestros problemas, el gobierno es el problema”. Según Barr, candidato a la presidencia de EE.UU. por el partido Libertario, Republicanos como Bush y Mc Cain han traicionado este espíritu conservador, una traición que lo impulsa a ofrecer una alternativa política en la derecha para contrarrestar la herejía Republicana de optar por un candidato – John Mc Cain - que tuvo la osadía de votar contra la reducción en impuestos para los más ricos.

El mismo gradualismo que impide notemos que nuestro organismo cambia cada día, nos roba el lujo de la perspectiva histórica, una retrospectiva que permitiría observar cómo aspectos medulares del socialismo y capitalismo se fusionan delante nuestros ojos. Cuales eslabones de una cadena, el 8 del 8 del 08 es la fecha de la ceremonia inaugural de las Olimpiadas en Beijín. Con esta cábala celebraremos la inclusión de China a la economía mundial, inyectando a la recesión grandes dosis de consumo. El movimiento hacia un mundo multipolar y no-dogmático es gradual, pero la dirección es inconfundible.

La derecha fríamente calcula que apoyar a Hillary incrementa la división interna en el partido Demócrata. Parten de la premisa que Obama no puede perder la nominación, y por ende ayudar a meter más calda en la pugna interna de la izquierda fortalece a John Mc Cain. Tal vez Hillary es el candidato más fuerte, pero la división racial que resultaría de negarle al primer candidato afroamericano su victoria electoral es un lujo que los Demócratas no pueden darse ¿O sí? Si la derecha ahora defiende a Hillary es porque cree que en estas elecciones no podrá ser la candidata.

La discusión sobre el espíritu y dirección del capitalismo made in USA estará implícita en el debate sobre políticas económicas, política exterior y visión de una economía “verde”. Si gana la nominación de su partido, Obama entrará a ese debate debilitado por los ataques a su patriotismo y relación con el Rev. Wright, que acusa al gobierno norteamericano de inventar el SIDA para eliminar a la población afroamericana, y de practicar un terrorismo de estado. Obama es el candidato más débil, pero si su argumento sobre la necesidad de cambio es sólido, su visión del futuro uno de esperanza, entonces el pueblo norteamericano deberá escucharlo, y decidir si ha de optar por cambiar el rumbo hacia una izquierda sensata.

Gane Hillary, o gane Obama, si luego gana la elección presidencial, cualquiera de los dos será mensajero de un importante cambio, y la derecha no será la única en llorar esta transformación. Una victoria de Hillary u Obama no conviene a los demagogos en ambos extremos de la cosmología electoral, porque será un eslabón más en la integración del ser humano, y un eslabón menos en la cadena del dogmatismo radical. La derecha norteamericana e izquierda tribalista latinoamericana desprecian por igual a Hillary y Obama, y aunque pretenden tener un favorito, no saben contra cuál de ellos el día de mañana prefieren debatir. ¡Vaya dilema!

Flavio Machicado Teran

Brutal Conspiracion

La derecha chilena conspiró contra Salvador Allende, ocultando galpones enteros de azúcar y harina que el pueblo necesitaba, y que fueron retirados del mercado para inducir un espiral inflacionario que lastime su popularidad.

La derecha boliviana no tiene ni la capacidad, ni los recursos para ejecutar algo similar. La anterior clase gobernante, sin embargo, aportó para que la popularidad de nuestro Presidente se deteriore. Su conspiración es su fracaso, porque fracasaron miserablemente en modernizar la economía; al tiempo de lucrar de la ignorancia y explotar a un pueblo que ha quedado sumergido en el más grande resentimiento e irracionalidad. Si hoy pagamos la factura del desquiciamiento, es por culpa de quienes sólo nos enseñaron a robar.

Los que sí tienen los recursos para perjudicar la economía, son las petroleras extranjeras. Según la propia Cámara Boliviana de Hidrocarburos – que aglutina las transnacionales – se requieren 8 mil millones de dólares para cumplir con Brasil y Argentina. Actualmente se invierten sólo 900 MMDD, de los cuales 400 son para reposición de inversión, y 100 para gastos administrativos. Quiere decir que la inversión neta son apenas 400 MMDD, y que necesitaríamos 20 años para cumplir con nuestro objetivo.

La Ley de Abastecimiento de Argentina obliga a suspender las exportaciones, y crea un régimen de excepción - con derecho incluso a expropiar la propiedad privada - para garantizar el suministro de bienes y servicios estratégicos. Nuestra Ley de Hidrocarburos 3058, en su artículo 14, simplemente establece que la comercialización y producción de hidrocarburos es un servicio de utilidad pública que debe ser prestado de forma continua e ininterrumpida. Pero no establece “cómo” ejercer ese derecho.

Digamos que todas las petroleras “casualmente” decidan a la vez ejecutar el mantenimiento de sus plantas – o que se eche a perder el pozo - afectando la producción y provocando un desabastecimiento. En dicho caso, el sindicato de transportista no necesitaría ser comprado por la derecha para estrangular la economía. Esta brutal conspiración representaría una asquerosa injerencia en nuestra política interna, digna de ser presentada ante la OEA.

Hasta aquí los “oficialistas” seguramente han podido seguir mi lógica. Cuando se pierden es ante la posibilidad que el Presidente Chávez sea quien conspire para derrocar a sus enemigos. La justificada condena ante la OEA por la violación del territorio ecuatoriano, contrasta con el ensordecedor silencio ante la posibilidad que Venezuela apoye a las FARC.

En El Alto no hay bodegas repletas de alimentos. Pero si las petroleras llegasen a “coordinar” su mantenimiento, puede que sea porque tienen una agenda. Por el momento, la escalada de precios responde a la ineptitud del Gobierno y sus políticas “a lo cubano”. Ello no elimina el peligro que se esté confabulando algún tipo de conspiración. Si nuestra inteligencia alcanza para escandalizarnos ante esta posibilidad, no entiendo porque no se nos mueve una pestaña ante la posibilidad que Chávez financie a un grupo armado que secuestra y asesina al pueblo colombiano. Pero si somos brutos, es obra y designio de quienes no supieron gobernar.

Cholazo Total

Falsa modestia sería de mi parte no reconocer mi gran capacidad de observación. Mi mano izquierda, en cambio, apenas trabaja. Mayor mi sorpresa cuando me hicieron notar lo indigno que es levantar el tenedor con la zurda. Se desmoronó súbitamente el orgullo que había sentido por mi habilidad de manipular la comida con - de mis manos - la más débil. Un representante de la oligarquía paceña fue quien tuvo la delicadeza de hacerme notar que - al utilizar la izquierda para levantar mi alimento - yo “comía cómo indio”.

Sabía que alguna vez fui un llokalla irresponsable, que pretendía que todo sea un carnaval. Mi abuelo, sin embargo, tuvo la paciencia de instruirme. Entre otras historias, con gran orgullo me relató de un antepasado nuestro, Pasos Kanki, un gran intelectual Aymara. Menos instructivo fue un amigo de infancia, quien me puso de apodo “el indio Flavio”. Agradecido, sin embargo, también estoy con él, por brindarme la oportunidad de entenderme mejor. Llevo sangre Aymara en las venas, y ello es motivo para mí de gran celebración.

Renuncio, sin embargo, a mi sangre Aymara, porque detesto la burocracia, y no sabría cuales trámites debo completar para poder llamarme oficialmente “originario”. No quisiera, además, parecer que quiero aprovecharme de la coyuntura. Renuncio también a otras “sangres” cuya función sea socio-política. La única sangre que me sirve, es aquella que nutre mi ser. Lo que sí quisiera es establecer mi total y absoluta independencia de este tipo de consideraciones, declarándome un cholazo total.

No tengo nada contra las categorías, mientras éstas sirvan para entender la realidad. Existen, sin embargo, categorías que se utilizan para manipularla. “Birlocho”, por ejemplo, es una categoría utilizada para ridiculizar a quien no viste como suponen los “patrones”. “Originario” ahora es una categoría que se utiliza para dividir y conquistar. Es por ello que quiero lanzar un grito independentista, para quienes no permitirán ser manipulados en esta contienda de etno-adjetivos, cuyo objetivo lejos está de ser la libertad.

Las izquierdas y derechas radicalizadas seguirán manipulándonos con artimañas y odios, reduciendo unos a “k’aras”, otros a “indios”, y “cholos” a todos los demás. Seguirán así con su danza favorita; pugnar por el poder. Pero si declarándome yo un cholazo me libero de sus mezquinas y falsas pretensiones de obrar por el bien colectivo, entonces me libero de su pueril guerra de consignas, uniéndome a quienes sufren de una presencia marginal.

Prefiero ser desclasado, a verme obligado a interpretar la realidad según la máscara que ambos bandos obligan a utilizar para poder sentarse en su misma mesa. ¿Alzar el sustento con la izquierda, o la derecha? ¡Sutil había sabido ser la diferencia! El pueblo chico se fija como elevan sus tenedores los otros; condenando a quienes lo hacen de una manera diferente a la que ellos imponen. Mi respeto es para quienes prefieren observar y entender aquello que ayuda a la patria grande nutrirse y progresar. ¿Pluralidad y diversidad? ¡Sólo les sirve para llenarse la boca!

El Pan Sube

“¡Evo cumple!”, es un popular graffiti que adorna paredes y medios de comunicación. Mucho antes de la imprenta, las paredes de Roma servían como válvula de escape político, y amanecían con dibujos que comunicaban consignas del gobierno y oposición. Lo difícil en aquel entonces - y ahora – es saber si el garabato reflejaba el sentir de todo un pueblo, o el de una solitaria voz.
En Bolivia los feriados son también válvulas de escape político, y hay quienes temen que ello represente un peligro. Las crisis nacionales vividas durante carnavales demuestran que nuestra prioridad es celebrar. A su vez, mientras que detrás del graffiti puede existir la intención de desestabilizar de unos cuantos conspiradores, los carnavales no son alentados o reprimidos – según les convenga - por pequeños grupos de poder. La celebración de los múltiples feriados que hacen al imaginario colectivo nacional escapa la intencionalidad política de “buenos” y “malos”.
El bien intencionado padre Xavier Albó no está convencido de ello, y advierte que los feriados corren el peligro de ser manipulados. La ambigüedad de su análisis, sin embargo, hace que primero aplauda el que cocaleros levanten un altar “con bebida, hojas de coca y otras ofrendas”, para luego advertirnos que la coca y el trago puede convertirse en el “opio del pueblo”. ¿Quién decide cuando la hoja aliena, y cuando sirve para celebrar?

Un hombre que deambula en temas de fe tal vez deba manifestar un pronunciado voluntarismo. La inocencia de su intención, sin embargo, abruptamente se disipa cuando nos llama a “denunciar toda manipulación alienante”. No puedo hacer otra cosa que tomarle la palabra y denunciarlo al preguntar, ¿Cuándo se vuelve la celebración alienante, y quienes están autorizados para diferenciar una festividad legitima de una manipulada?

Los lingüistas creen que el peligro yace en la “ínter-subjetividad”. El peligro, sin embargo, es que suba el precio de la canasta familiar al punto que el pueblo no tenga manera - o razón - para seguir celebrando. La maquinaria mediática oficialista ahora pretende demostrar que detrás del alza en los precios están inescrupulosos intermediarios. Para contrarrestar la tendencia inflacionaria el gobierno, lejos de asegurar mercados para nuestros productos, o incentivar la inversión para siquiera cumplir con obligaciones adquiridas, continúa su brillante estrategia económica utilizando el graffiti político, pretendiendo racionar el gas afuera, y aquí el arroz.

Los lazos de fraternidad, solidaridad y justicia se tienden tenuemente sobre un estomago vacío, y sólo cuando se atiza un instinto mayor de supervivencia: odio al enemigo. El pueblo puede aguantar pobreza cuando teme a la maldita serpiente usurpadora. En Cuba, en vez de crear industria, arremeten su lanza contra molinos de viento, a los que imputan su fracaso. Ahora que el precio de todo sube, nuestras ganas de vivir mejor y celebrar deberán ceder ante la pesadilla provocada por idénticas consignas, y se atizará el miedo, con llamados a “denunciar” al manipulador. Así, el horror limpiará la injusticia, ahuyentando inversiones y mercados. Todos igualmente jodidos. ¡La promesa se cumplió!